El día en que una profesora, hace cuatro años, intentó dar clases con un chicle en la boca, supe que algo no iba bien. Las cosas siguen igual: sigo sin encontrar motivaciones en el profesorado. Soy una alumna de la UEX, curso estudios de Comunicación Audiovisual y quiero aprender, pero necesito que me enseñen. Necesito disponer de los materiales necesarios para mi aprendizaje, para mis prácticas, para realizar los trabajos audiovisuales que los mismos profesores me obligan a cumplir. Es irrisorio que sólo se dispongan de seis cámaras de vídeo, en esta Facultad, de cientos de alumnos, la cual se jacta de contar con modernas instalaciones y equipamiento tecnológico. ¿Para quién? Porque mis estudios son privados, porque yo pago por ellos, y porque siento que me están robando y quiero que se me tomen en serio. Por eso siento vergüenza.
Por Paula Piedehierro Castaño
Link del periódico Hoy de Extremadura: http://www.hoy.es/prensa/20101105/opinion/averguenza-universidad-20101105.html
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